Cuando llega fin de año, todos empezamos a
sacar nuestras conclusiones, hacer nuestros balances, si fue un año positivo,
regular, o totalmente negativo. Entonces llega el momento crucial de las 12,
todos los que llegamos a esa hora, estamos desesperados, que suene la sirena
anunciando un nuevo comienzo. Un loco estruendo de petardos, gritos, y
pareciera que fuera el último día donde todo el mundo ríe, llora, recuerda, y
muchos dicen llegamos al año, y automáticamente muchos esperan ya dejar éste
para comenzar el siguiente, como un niño cuando comienza su cuaderno nuevo, que
lo quiere hacer prolijo, proponiéndose como meta mantenerlo así durante todo el
año, y donde todos sabemos que en la mitad, comenzamos a hacer desprolijidades
y que no es como uno se lo propuso. Así es nuestra historia a fin de año,
felices de terminar el actual, y donde nos proponemos meta que después por
causas del destino, terminan modificando y ensuciando esa propuesta, por eso
siempre digo amigos, a fin de año, nos alegramos de terminar uno que fue quizá
no como lo queríamos, pero el que viene, el que ansiamos, ¿Será mejor o será el
inicio de algo peor? ¿Es nacer a nuevas propuestas, o es que no nos damos
cuentas que estamos festejando un abrir a un año no solo desde el punto de
vista cronológico sino a un año más que le agregamos a nuestra vida quemando
otra? . Creo que lo mejor de pasar de año, es haber llegado sano, en familia y
con sueños por concretar, no maldecir el que pasamos porque no sabemos con que
nos va a esperar el nuevo, vivir el presente, un presente que al menos yo,
siento que no lo hago, que vivo pensando en qué haré mañana o como estaré, o
muchas veces añorando con tristeza aquellos hermosos días del pasado,
transformándome en una mujer sin presente. Creo que para este nuevo año, me
propondré festejar el presente, ni el año que se fue ni el que vendrá, solo
disfrutaré el presente, con los que tengo hoy a mi alrededor, trataré de alejar
los fantasmas del pasado y los del futuro y que no haya una puerta entre un
morir del año viejo y un nacer del año nuevo, solo festejar lo bueno que se
vive en el momento, el nacer de lo que este año creció en mi interior, y no
dejar morir los sueños que en cada año están, algunos siguen siendo los mismos,
y otros son los que se agregan a la lista de un calendario sin número. Por eso
amigos, les propongo mediante una copa levantada, festejar el momento, sin
importar que año viviremos o vivimos, cual dejamos y cual comienza, brindar por
la salud de los que amamos, yo brindo por mi familia, que siempre está, por
ustedes que siempre están, por los amigos de siempre y los que se fueron
agregando. ESO PARA MI ES FIN DE AÑO, SIN UN AÑO QUE SE VA NI CON OTRO QUE
LLEGA, SINO POR EL PUENTE QUE TRASCURRIMOS EN NUESTRA VIDA, EL CAMBIO DE AÑO,
ES SIMPLEMENTE UN NUMERO, NUESTRA VIDA ES UNA CONSTANTE QUE DEBEMOS MANTENER
VIVA.
¡GRACIAS POR ESTAR, BRINDO POR USTEDES!
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