Dejar de sonar tus cuerdas
Es dejar de latir mi corazón
Dejar de entonar una canción
Es sentir mis manos desgarradas
No poder componer mis sueños
Es encerrar a mis alas en pañuelos
Es no dejar gritar mis alegrías y anhelos
Es sentir que todo en mi ha callado y muerto
Guitarra mía, que no quieres callar
Que en tu alma de madera quieres gritar
Que no te vences y me obligas a seguir
Y no me resisto a dejarte en silencio gemir
No me rindo a verte dormida en un rincón
No me puedo vencer, siempre me obligo a oir
El sonido de tu noble y precioso latir
Que al compás de mis palabras, gritas mi pasión.
Guitarra mía, siempre serás esa amiga cálida
Quien conoce a fondo mi real
identidad
La que sabe que cada palabra es la verdad
Y en mis lágrimas leer alguna tristeza aborrecida
Stivy Belize