TAN SOLO GRISEL
Llegaste a mi puerta un diciembre,
Sentí tus llantos, eras chiquita
Maullando con fuerza infinita
Y desde ese día te quedaste para siempre
Con tus ojitos verdes, mirada traviesa
Te adueñaste de mi corazón, eras mi familia
Mezcla de gatita mansa y tigresa
Fuiste esa compañía que sin hablar brillaba alegría.
Eras el amor y de la casa el centro,
Viviste las etapas de cada uno de nosotros,
Me viste llorar, reir, cantar disfrutar los encuentros
Cuando llegábamos tarde, tu maullido sonaba a“festejemos”
Diecisiete años, una vida entera,
Hasta allí quiso la vida que vivieras,
Como una leona la peleaste en silencio
Pero hoy y siempre te sentiré maullar en el viento.
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